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Entrevista a Dra. Maritza Sepúlveda, referente de investigación de mamíferos marinos en Chile

Compartimos la entrevista realizada por Fundación Mar y Ciencia (www.maryciencia.org) a nuestra investigadora, Maritza Sepúlveda, referente en la investigación científica de mamíferos marinos tanto nacional como internacionalmente. Desde la primera mitad del 2018 Maritza se encuentra trabajando como parte del Marine Mammal Bycatch Working Group, grupo de académicos del Foro de Modelamiento Oceánico que tiene como objetivo la evaluación de los impactos de la pesca incidental  sobre poblaciones de mamíferos marinos a nivel mundial.

A continuación, reproducimos íntegramente la entrevista y los invitamos a visitar la página web de Fundación Mar y Ciencia.

Maritza Sepúlveda: “Lo que más me gusta trasmitir a mis alumnas es la alegría que provoca trabajar en ciencias”  

Como académica del Instituto de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valparaíso desde hace más de 10 años, Maritza, comenzó su vida en las ciencias cuando entró a estudiar Bilogía Marina en esta misma casa de estudios, donde realizó su tesis de pregrado sobre la interacción de los lobos marinos con la salmonicultura, aspecto del cual no se había hecho investigación. Luego, complementó sus conocimientos a través del doctorado en Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Chile.

En la actualidad, desarrolla investigación relacionada con la ecología trófica y los patrones de alimentación y desplazamiento de los lobos marinos a lo largo de la costa chilena. Liderando la investigación en esta área, por ello quisimos conocer aún más sobre su vida profesional y cómo ha ido desarrollando su investigación con los lobos marinos a través de los años.

Maritza, cuéntanos ¿Cuándo comenzó su curiosidad por el mar? ¿Y cómo esa curiosidad la llevó a su trabajo actual?

Desde que comencé a estudiar Biología Marina en la Universidad de Valparaíso se acrecentó mi pasión por las ciencias, pero siempre tuve la inquietud por esa área. Y en segundo año de mi carrera, tuve la oportunidad de acompañar a un profesor que estaba realizando una investigación con corales en isla de pascua y me fui embarcada en un buque de la Armada, en el cual iba acompañada de unos colegas que se fueron estudiando a las ballenas tanto de ida como de regreso, entonces ahí comenzó mi curiosidad por los mamíferos marinos; y cuando ya iba en tercer año empecé a mirar a los lobos marinos en su lobera ubicada frente a la facultad. Y ahí comenzó todo.

¿Cuál es el mayor desafío que has tenido siguiendo una carrera científica?

Mi mayor desafío ha sido el combinar la maternidad con los estudios y la vida laboral, porque el tiempo que podía destinar a ello es mucho menos que lo que se debería, por lo cual he aprendido a ser muy eficiente y así dar espacio a la vida personal que es muy necesaria. Es imperante poder combinar bien ambas cosas.

Y otro de los desafíos siempre ha sido poder sacar mínimo cuatro publicaciones al año, es mi meta personal y trato de cumplirla. Así como también uno de los desafíos que me he trazado, es poder ser un referente en el ámbito de la investigación de los mamíferos marinos en Chile.

¿Tu mayor alegría profesional?

Mi mayor alegría es poder estar con los animales, eso me llena el alma, porque el estar arriba de un bote y tener una ballena cerca, es para mi una alegría muy importante. Me renueva todas mis energías. Así como también me hace feliz que me reconozcan profesionalmente, a través de invitaciones y llamados para trabajar o traspasar mi expertiz.

Su investigación

¿Qué son los isótopos estables?

Bueno, en palabras simples “nosotros somos lo que comemos”, lo que quiere decir que en los tejidos de nuestro organismo uno asimila lo que está comiendo y ahí queda plasmada una huella digital, por lo cual, si yo extraigo una muestra de ese tejido puedo saber qué presas está comiendo el animal y en qué proporción.

Y he utilizado esta técnica para saber cuál es la composición de la dieta de los animales, así como también poder saber dónde come, qué come, cómo varia su alimentación en el tiempo, entre otras cosas. Esta técnica es muy buena, porque antiguamente uno para saber la composición de la dieta debíamos hacerlo por contenido estomacal y eso implicaba tener que eliminar a los animales, pero hoy en día ya no es necesario gracias a esto. Y comencé a utilizarla hace más de 10 años atrás y la hemos incorporado en distintos estudios como en la alimentación de los lobos marinos, descubriendo como modifica patrones, así como también en delfines que se segregan en su alimentación para no competir.

El ocupar esta técnica nació en el proceso de mi tesis doctoral, donde la aplicábamos en la alimentación de una lagartija que se alimenta en el intermareal en la costa norte y central de Chile. Ahí aprendí de la técnica e incluso viajé a Estados Unidos para incorporarla mucho más, para así aplicarla a mamíferos marinos.

Cuéntanos sobre algunos resultados y conclusiones interesantes que ha obtenido al trabajar en ecología trófica. 

Uno de los más importantes es el estudio de la interacción de los lobos marinos en la salmonicultura, ya que llevamos 20 años trabajando en él. Y lo primero que pudimos ver con esta técnica fue que, en la zona sur en la 10 región había varios lobos para los cuales los salmones se había convertido en una presa super importante… ¿y eso por qué es relevante? Porque el salmón es una presa muy exótica y nos dimos cuenta de que el lobo fue capaz reconocer que existía esta nueva presa y aprendió a capturarla, y pasar de ese aprendizaje a que se convirtiera en parte de su dieta principal.

Entre los años 2008 y 2009 vino una crisis en la salmonicultura a causa de una bacteria, y ahí analizamos los isótopos y vimos como los lobos se vieron obligados a cambiar su dieta. Luego de ese episodio la importancia del salmón como parte de la dieta del lobo disminuyó bastante.

Y actualmente estamos trabajando en una investigación complementaria a este estudio, donde estamos viendo cómo los lobos marinos han aprendido a ingresar a los ríos para perseguir a los salmones cuando están en su ruta migratoria río arriba para desovar.

La mujer en la ciencia

Al comenzar tu carrera científica, ¿tuviste algún modelo femenino científico a seguir?

Mi directora de tesis de pregrado, y que actualmente es mi colega en la Universidad de Valparaíso, fue sin duda un referente. Ella es mamá de cuatro hijos y cuando yo comencé a trabajar con ella, tenía un bebé recién nacido y se daba el tiempo para desarrollarse profesionalmente, por lo tanto, para mí fue ver que se podía conciliar la materia con la carrera académica. Esto mismo que me gusta proyectar en mis alumnas actualmente y en las charlas que doy.

En su opinión, ¿existen brechas de género en las ciencias del mar?

Si bien, en mi área de las ciencias la brecha de género es menor a otras, sí existe, porque aunque los hombres puedan ser muy buenos padres, la mayor carga de la crianza siempre se la lleva la mujer, por lo cual yo he visto a mis colegas hombres que pueden dedicar más horas a sus investigaciones y también tener la libertad de viajar sin mayores preocupaciones. A diferencias de nosotras las mujeres, que debemos combinar el desarrollo profesional con el laboral.

Además, la sociedad también es un poco lapidaria cuando la mujer dedica tiempo a su vida profesional, como por ejemplo cuando nos toca ausentarnos del hogar por viajes, las personas nos critican de “por que viajo tanto y dejo a mis hijos solos”, pero esta crítica no se les hace a los colegas hombres.

Además, he detectado en colegas de más edad que se sorprenden de que haya mujeres que ocupen cargos importantes y relevantes en la universidad. Pero jamás he sentido que nos miren en menos o disminuyan en nuestro trabajo.

Si estuvieras frente a una adolescente interesada en comenzar una carrera en ciencias del mar, ¿Qué consejos le daría?

Lo que más me gusta trasmitir a mis alumnas es la alegría que le provoca a uno trabajar en las ciencias, porque si nos vamos a estar dedicando 40 años de nuestra vida a esto “tenemos que ser feliz”, siempre les digo que en esta carrera uno no va a ser millonario, pero cuando tengo que llegar el lunes a mi trabajo yo lo hago feliz y llego feliz de regreso a mi casa, porque lo que uno haga tiene que llenarte el alma. La motivación siempre tiene que ser la felicidad y no el dinero, porque si uno toma una decisión profesional por ganar más plata, puede ser frustrante con los años.

Y a aquellos jóvenes que están dudando seguir una carrera científica, les diría que para estudiar algo científico tienes que estar encantado con las ciencias, y si quieren estudiar esto que lo hagan, que se atrevan, porque cuando uno hace lo que le gusta… siempre va a tener un nicho donde trabajar.